
Giselle
Una historia de amor, traición y redención.
El Ballet de Barcelona presenta una nueva y poderosa interpretación del clásico romántico Giselle, una historia atemporal que explora la inocencia, la locura y el poder del perdón.
Reimaginada por Leandro Sanabria Pérez, esta versión se inspira en la tradición interpretativa cubana convertida en leyenda por Alicia Alonso y el Ballet Nacional de Cuba.
Esta Giselle honra la estructura y la pureza de la obra maestra original al tiempo que le infunde la calidez dramática, la precisión y la inmediatez emocional que definen la escuela cubana de ballet.
A través de esta lente, Giselle se convierte tanto en un homenaje como en una transformación, un diálogo entre herencia e innovación, pasión y contención.
Bajo la dirección artística de Chase Johnsey, Giselle cobra nueva vida, donde la danza se convierte en el lenguaje del alma y cada gesto es portador de una historia más allá de las palabras.
Equipo artístico
Director artístico/ejecutivo: Chase Johnsey
Coordinador de producción: Ricardo Bravo Sandoval
Director técnico: Adrià de Francisco
Técnico de Audio/Visuales: Marc Cuoto
Coreografía y Reimaginación: Leandro Sanabria Pérez
Maestros de Ballet: Chase Johnsey
Escenografía: Matt Deely, en colaboración con Big Image
Construcción de decorados: Big Image, Ryan Godwin
Diseño de iluminación: Chase Johnsey
Diseño de vestuario: Anarosa Ramos, Carles Solé
Atrezzo: Óscar Fabres
Dirección de escena: Chase Johnsey
Acerca de la producción
En esta reinterpretación, Giselle trasciende sus raíces decimonónicas para hablar directamente al corazón moderno.
A través de una lente de clara inspiración cubana, el movimiento se convierte en narración y catarsis, mezclando el rigor técnico del ballet clásico con el alma expresiva de la pasión latina.
La escenografía, diseñada por Matt Deely en colaboración con Big Image, da un toque moderno a la estética tradicional del ballet.
Utilizando decorados impresos digitalmente, esta producción consigue un mundo visual fresco y sofisticado, preservando el espíritu romántico de Giselle y realzándolo al mismo tiempo con una profundidad, una textura y una luz vivas.
El vestuario, creado por Anarosa Ramos y Carles Solé, mantiene la esencia romántica del ballet al tiempo que introduce una vibrante paleta de colores que armoniza maravillosamente con los decorados.
Cada detalle refleja la visión creativa de Chase Johnsey, en la que es su segunda producción clásica completa. Además de la dirección, Johnsey supervisó todos los aspectos de la puesta en escena -incluidos el diseño de la iluminación, la ingeniería de sonido, la dirección de los ensayos y la producción ejecutiva-, garantizando una experiencia cohesiva y emocionalmente envolvente.
El Ballet de Barcelona invita al público a redescubrir Giselle no sólo como un ballet, sino como una profunda reflexión sobre el amor, la pérdida y el poder redentor de la gracia.
