BALLET DE BARCELONA

Giselle
Una historia de amor, traición y redención.
Director artístico y ejecutivo: Chase Johnsey
Coordinador de producción: Chase Johnsey
Director técnico: Adrià de Francisco
Técnico audiovisual: Marc Cuoto
Coreografía: Leandro Sanabria Pérez
Maestros de ballet: Chase Johnsey
Escenografía: Matt Deely
Construcción de decorados: Big Image, Ryan Godwin
Diseño de iluminación: Chase Johnsey
Diseño de vestuario: Anarosa Ramos, Carles Solé
Atrezo: Óscar Fabres
Fotografía: Alba Muriel
«Una Giselle conmovedora e inolvidable».
— Recomana.cat · 9/10
«Técnicamente, la ejecución roza lo sublime».
— Las Nueve Musas
«Precisión y maestría».
— EnPlatea

El Ballet de Barcelona presenta una nueva y contundente interpretación del clásico romántico «Giselle», una historia atemporal que explora la inocencia, la locura y el poder del perdón. Reinterpretada por Leandro Sanabria Pérez, esta versión se inspira en la tradición interpretativa cubana que se hizo legendaria gracias a Alicia Alonso y al Ballet Nacional de Cuba. Esta «Giselle» rinde homenaje a la estructura y la pureza de la obra maestra original, al tiempo que la impregna de la calidez dramática, la precisión y la inmediatez emocional que definen la escuela cubana de ballet. Desde esta perspectiva, «Giselle» se convierte tanto en un homenaje como en una transformación: un diálogo entre el legado y la innovación, la pasión y la moderación. Bajo la dirección artística de Chase Johnsey, «Giselle» cobra nueva vida, donde la danza se convierte en el lenguaje del alma y cada gesto transmite una historia que va más allá de las palabras.
Acerca de la producción
La escenografía, diseñada por Matt Deely, aporta un toque moderno a la estética tradicional del ballet.
Mediante el uso de decorados impresos digitalmente, esta producción consigue crear un universo visual fresco y sofisticado, conservando el espíritu romántico de Giselle y realzándolo con una profundidad, una textura y una luz muy vívidas.
El vestuario, creado por Anarosa Ramos y Carles Solé, conserva la esencia romántica del ballet al tiempo que introduce una paleta de colores vivos que armoniza a la perfección con la escenografía.
Cada detalle refleja la visión creativa de Chase Johnsey, en lo que supone su segunda producción clásica de larga duración. Además de la dirección, Johnsey se encargó de supervisar todos los aspectos de la puesta en escena —incluidos el diseño de iluminación, la ingeniería de sonido, la dirección de los ensayos y la producción ejecutiva—, garantizando así una experiencia coherente y emocionalmente envolvente.



















